Finanzas
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Recién el mundo financiero presenció un episodio de enorme volatilidad que quizá dure hasta fin de año. Cuando existen periodos de buenas ganancias en Bolsa, los llamados rallies, pocos se preocupan en saber el por qué de las utilidades, pero cuando comienzan las pérdidas, todos buscan las explicaciones.

Así, hoy se encuentran pretextos en Estados Unidos y el límite de su deuda, Europa y la crisis del euro, Japón y su larga crisis, el petróleo caro y escaso, las elecciones aquí y allá, el terrorismo, la crisis alimentaria que se avecina; cualquier cosa vale como causa de las pérdidas.

En los últimos años cuando vivimos la crisis financiera iniciada en EU y que se expandió a todo el mundo, México fue de los peor librados, debido a su enorme dependencia de la economía del país vecino.

Dentro de esta crisis, de la que muchos piensan, el mundo no ha terminado de salir, qué responsabilidad tuvieron las firmas calificadoras. Esto reviste especial interés, porque una de las tres grandes calificadoras recién bajó su evaluación a EU.

En ello los mercados financieros encontraran otro pretexto para su nerviosismo, ese que no mostraron durante el rally alcista, cuando se gestaba el fenómeno conocido como double bubble trouble, es decir, la burbuja hipotecaria y la burbuja financiera, mismo que llevó al mundo a la recesión.

En ese entonces las calificadoras no alertaron seriamente sobre lo que ocurría o el horror que se gestaba, aquél que creó 20 millones de nuevos pobres en el mundo. Claro, en las calificadoras no hay adivinos y nadie pudo prever lo que se venía, no obstante, las calificadoras tenían la evaluación más alta, “triple A” justo en lo que luego se conoció como “bonos chatarra” que contenían papel financiero de tan baja calidad que a la postre se conocieron como tóxicos.

Hasta hoy nadie ha llevado a las calificadoras a pagar por su responsabilidad de erigirse como referentes, que van camino al desprestigio; haber calificado con la máxima evaluación algo que no lo valía fue parte de la crisis.

Ahora, tratándose de curar en salud una de las calificadoras más importantes, Standard and Poor’s (S&P), degradó de AAA a AA al gobierno de EU por su situación del manejo del techo de su deuda. Pese a que existen varias empresas que se dedican a calificar, prevalecen tres como protagonistas, y para hacer colocaciones se requiere la referencia de dos de ellas y, como en este caso Fitch y Moody´s determinaron dejar la calificación en triple A, pero no pudieron evitar que lo de S&P alterara el comportamiento de los mercados y provocara enormes costos.

En el mundo financiero son muchas variables las que deben tomarse en cuenta para hacer una colocación de deuda y, por tanto, son también, muchas las que deben tomarse en cuenta para invertir en ellas.

Como han venido comportándose las calificadoras irán perdiendo el prestigio, ése que se logra en muchos años y se pierde en segundos. El argumento que se dio para degradar a EU fue su situación política de conflicto para aumentar su déficit y acuerdos en el aumento de impuestos. Ayer fueron miopes y torpes, hoy pretenden ser escrupulosos.

No obstante, los mercados financieros vieron cómo con EU colocó 31,000 mdd en segundos; quien estuvo dispuesto a comprar 3 a 1.

Si no ocurre el armagedon económico antes, la reestructura del sistema financiero internacional, que como está es insostenible, deberá evaluarse quién calificará a las calificadoras para que no sean una vergüenza.

Fuente: www.mundoejecutivo.mx / Por: CARLOS ALBERTO MARTÍNEZ Investigador y profesor del ITESM y de la UIA

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