Finanzas
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En 2010 el rendimiento promedio de las Afores fue de 13.8%,  comparadas con los CETES que a 28 días dieron un rendimiento promedio de 4.4% y la Tasa Interbancaria de Equilibrio (TIIE) de 4.9 por ciento. Considerando que la inflación fue de 4.4% el año pasado, las Afores otorgaron un rendimiento real promedio de 9.04% contra prácticamente cero para los cetes y 0.5% para la TIIE.

Parece que fue ayer cuando el trabajo era el centro de tu vida y compartías con tu pareja el poco tiempo que les quedaba libre.  De pronto, llegó su bebé y como por arte de magia las prioridades cambiaron, por supuesto no abandonaste la pasión por el trabajo ni los gustos que compartes con tu esposo, pero ahora hay alguien más en que se ha convertido en tu principal vocación.

Como mamá, quieres hacer todo lo posible para cuidar a tu hijo, darle todo el amor y la atención que se merece, así como proporcionarle una excelente educación que va desde aprender a tomar la cuchara, hasta el día que lo veas graduarse de una carrera profesional, ya que en realidad, educar significa prepararlos para el futuro.

Antes de su primer día en el jardín de niños, lo normal es fantasear sobre lo que harán cuando sean grandes; si la niña tiene una pasión especial por ponerse los zapatos de mamá, la pregunta es si será diseñadora de modas, o si el niño pica cada botón que encuentra en el control remoto, se piensa que quizá será el próximo Steve Jobs.

La formación de los hijos comienza con reglas básicas de convivencia, como no morder a otros niños o jalar el cabello a su prima; mantener la comida en el plato y no en el piso, además de decir “gracias y por favor”.

De igual forma, el empeño de una mamá porque los niños adquieran ciertas habilidades es muy importante: primero la natación y, si la economía familiar lo permite, fútbol, ballet, piano, guitarra, pintura, cerámica, música y todo lo demás que esté de moda.

Y por fin llega el día en que, con un nudo en la garganta, los ves subirse al camión del colegio con una mochila que les cuelga hasta las rodillas. De ahí en adelante destinarás tiempo, recursos y energía a darles la mejor educación posible.

Las reglas de convivencia básica, las habilidades físicas y artísticas, así como la formación académica, son herramientas que se espera les sirvan en un futuro para que lleguen a ser el constructor, el domador de leones, la doctora o la gran exploradora que se imaginan cada vez que les preguntamos: ¿qué vas a ser cuando seas grande?

Todas estas herramientas son fantásticas pero falta una que, sin duda, es el complemento ideal para que los hijos sean felices y tengan un futuro promisorio: enseñarles a ahorrar.

Ahorrar para vivir

De acuerdo con la Primera Encuesta Sobre Cultura Financiera en México realizada en 2008 por Banamex y la UNAM, sólo 26% de las familias hace un esfuerzo por transmitir a sus hijos la importancia del ahorro y un diminuto 1% de los niños tiene una cuenta de ahorro.

Parece que los padres no consideran el hecho de que el ahorro permite cumplir metas como estudiar una carrera, tener un coche para ir a trabajar y un lugar digno donde vivir. También permite responder ante imprevistos sin necesidad de renunciar a sueños o proyectos.

Existen varias formas de enseñar a los niños a ahorrar, desde el tradicional cochinito de barro, en el cual puede guardar las monedas que encuentra o que sus papás le regalan, hasta que algún familiar le regale una cuenta bancaria. Es importante darle un sentido especial al dinero que reciben tus hijos, invitándolos a ahorrar una parte hasta reunir la cantidad necesaria para comprar algo que desean o hacer alguna actividad que tenga algún costo.

Vale la pena compartir con los niños un ejercicio de imaginación y preguntarles: ¿Cómo te imaginas? ¿Qué te gustaría ser cuando seas grande? Como parte de este ejercicio seguramente aparecerán los coches de carreras, los viajes exóticos, los descubrimientos científicos y los reconocimientos profesionales. Asimismo, es importante recordarles que todos estos anhelos requieren de un esfuerzo de largo plazo, es decir, de una cultura del ahorro.

Predica con el ejemplo

En este tema del ahorro, “la enseñanza más poderosa es el ejemplo”, así que el primer paso es verte en el espejo y responder: ¿ahorras? Si sólo te atreviste a voltear de reojo al espejo y responder con una mueca de culpabilidad, no te sientas sola, porque la realidad es que sólo 11% de los adultos mexicanos ahorra de manera sistemática (de acuerdo con la encuesta antes mencionada). Más no todo está perdido y la buena noticia es que nunca es demasiado tarde para empezar. Sobre todo, ahora que la principal motivación es el futuro de tus pequeños. Otro estímulo para ahorrar es asegurarte de que no serás una carga para tus hijos en el futuro y que no renunciarán a sus aspiraciones o se endeudarán para procurar tu manutención el día que dejes de trabajar.

Empieza por hacer el mismo ejercicio prospectivo y pregúntate: ¿qué quieres hacer cuando seas grande? Por lo general, esta pregunta se evita porque imaginarse como adultos mayores da miedo o tristeza. Pero la realidad es que con una edad de retiro de 65 años y una expectativa de vida cada vez mayor, hay  muchos años de actividad, salud física y mental para dedicarlos a lo que más te gusta. Para disfrutar de esos años sin depender de tus hijos es importante contar con una estrategia de ahorro para el retiro, misma que probablemente ya tengas si tienes un empleo formal –o lo tuviste– y tienes una cuenta individual de ahorro para el retiro en una Afore (Administradoras de Fondos para el Retiro).

Mientras mantengas un empleo y recibas un salario, el gobierno, tu patrón y tú, harán aportaciones periódicas a esta cuenta, administrada por una sociedad de inversión. De hecho, las Afores otorgan rendimientos buenos, en comparación con otras opciones como los CETES o los pagarés bancarios. Sin embargo, si dejaste de trabajar por algún tiempo, la Afore seguirá dándote rendimientos sobre el dinero acumulado en la cuenta. Recuerda además que  tienes la libertad de cambiar de Afore de acuerdo con los rendimientos y el servicio que te dan.

La clave de las Afores es que se trata de mecanismos de ahorro de largo plazo  que, cuando llegues a tu edad de retiro, estarán disponibles para ayudarte a vivir con más tranquilidad. También es una protección para tu familia, porque es parte de tu patrimonio y es heredable; si llegas a faltar, los recursos acumulados en tu cuenta pueden ser reclamados por tus beneficiarios directos (esposo, hijos o padres). Así que no esperes más sé el ejemplo de tus hijos y ahorra, para que cuando ellos y tú sean grandes, la vida sea más fácil.

*Experta en finanzas de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore)

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