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Muchos recuerdan el 2001 por los trágicos acontecimientos en Estados Unidos y sus Torres Gemelas. Pero ese mismo año acontecieron otros problemas que trajeron consigo un cambio en el ámbito empresarial, en concreto con la otrora firma Enron, que al exagerar sus ganancias no hizo sino dar el mejor ejemplo de deslealtad al mundo.

Nos dimos cuenta de lo “frágil” de los negocios y como éstos dependen de una constante: la confianza. Por ello la ética, la rendición de cuentas y la gobernanza empresarial han sido desde ese momento discusiones centrales tanto en el sector privado como público. Desde luego la responsabilidad social no surgió a partir de ese evento; los temas de ética en los negocios existen desde muchos años atrás, de hecho varias universidades mexicanas han incluido en sus programas estos temas con antelación.

Hoy las empresas deben de incluir el aspecto ético; no podemos creer que sólo sirvan para generar bienes y servicios, sino como afirma Milton Friedman, premio Nobel de Economía, deben tener una responsabilidad ética fiduciaria con los accionistas y steakholders, las firmas obtienen un beneficio económico, por tanto, la sociedad no les debe nada.

Así lo ratifica Aylin Tame, gerente de asuntos públicos y gubernamentales para la región Norte de América Latina de Dow Chemical: “Ser una empresa ética significa contar con una filosofía donde la misma esté presente en el día a día, que sus empleados entiendan la trascendencia de esto y sus clientes y stakeholders estén al tanto sobre lo importante que es esto para una compañía”.

Eduardo Valenti Ramos, director de recursos humanos de The Home Depot México agrega: “La ética es central en los negocios porque te permite contar con criterios claros, transparentes y compartidos respecto al desempeño de las actividades que cada asociado realiza en nombre de la organización. En nuestro caso, somos conscientes de que el comportamiento de cada persona que representa a The Home Depot puede implicar riesgos importantes para la operación y resultados de la misma si ésta no se conduce de forma correcta. De ahí que consideremos a la ética en los negocios como un imperativo que contribuye a asegurar una dirección adecuada, que permite el crecimiento de nuestra actividad empresarial”.

Hacia la transparencia

El Consejo Coordinador Empresarial es pionero en este tema con su Código de Integridad y Ética Empresarial (CIEE) que hace poco dio a conocer. Uno de los ejes más importantes de su agenda es el combate a la corrupción y la impunidad, el cual es resultado del compromiso que tiene el sector empresarial por poner ejemplo de transparencia y legalidad, que mucha falta le hace a este país.

El objetivo es mostrar un instrumento de apoyo para que las empresas puedan eliminar y prevenir actos de corrupción. Dicho Código se compone de 12 principios de integridad, ética y transparencia que puede ser implementado en todas las empresas, sin importar su tamaño.

En el mensaje donde se dio a conocer el Código de Integridad y Ética Empresarial (CIEE), Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, comentó: “Proponemos a todas las empresas de México, de todos los tamaños, sin distinguir su objeto social y si cotizan o no en un mercado de valores, un marco de mejores prácticas y de manejo de riesgos en materia de anticorrupción, que aplique tanto a las organizaciones como a quienes se encuentran relacionadas con las mismas. La misión es coadyuvar en el desarrollo de estrategias y medidas para prevenir y erradicar la corrupción asumiendo una actitud de intolerancia hacia actos de soborno, cohecho y otros tipos de delitos”.

Aylin Tame de Dow Chemical, comenta al respecto: “Adicional a tener un código de ética que regule las actividades de la compañía, las empresas necesitan contar con una cultura que comprenda la importancia de la ética en el día a día, es decir, predicar con el ejemplo y que la importancia de esto impacte en todos los niveles de la compañía. Desde nuestra perspectiva, la responsabilidad social en México está migrando de acciones filantrópicas a acciones sustentables a favor del desarrollo de nuestros stakeholders. Es decir, llevar a cabo esfuerzos que influencien cambios positivos en nuestras comunidades”.

Para The Home Depot, por ejemplo, es prioritario conducir sus actividades de negocio con apego a su código de conducta ética y a la legislación aplicable. “En el contexto mexicano este compromiso implica mucha responsabilidad hacia la sociedad y, sobre todo, predicar con el ejemplo. Ser firmes y actuar de la mejor manera posible para evitar que la coyuntura se convierta en un precedente negativo, que comprometa a la organización en sus actividades futuras. La invitación es a pensar en el largo plazo y a vivir nuestro deber hacia el país y sus ciudadanos” agrega Eduardo Valenti Ramos.

La coherencia del dicho al hecho

Hoy en día para ser considerada empresa ética, la misión, debe estar orientada a la responsabilidad social, es decir, el ADN de los negocios debe tener integrada la responsabilidad social, no ser un slogan publicitario, sino un estilo de vida, una forma efectiva de hacer negocios.

A cuántos ejecutivos nos ha tocado oír sobre la importancia de la responsabilidad social pero no la cristalizan y en su lugar ponen pretextos. Comentarios como: “será en otro momento puesto que las ventas van mal”, “el mercado está volatil y se deben tomar medidas drásticas”, “hice lo que hice, porque no tenía otra alternativa” y muchos más que hacen que la ética quede para otro momento.

Todos los miembros de la empresa deben de participar y hacerse responsable del papel que les toca jugar. Se dice que un acto deshonesto afecta negativamente los resultados financieros de las empresas, principalmente las que cotizan en bolsa, y que la corrupción de un país desalienta la inversión, por tanto, la ética empresarial no puede quedarse en un discurso, sino debe de traducirse en acciones.

Para The Home Depot es muy importante tener en cuenta que las palabras se apliquen también en las acciones. Si el discurso va por un lado pero el comportamiento tiende hacia otro, las incongruencias hacen vulnerable a la organización y entonces cualquier cosa puede pasar. “Por eso trabajamos para que todos nuestros asociados comprendan la filosofía de la empresa y actúen en consecuencia. The Home Depot es ética porque actúa de manera congruente con sus valores y respeta los principios sociales de las comunidades donde tiene presencia

“Eso se logra por medio del compromiso a nivel organizacional, pero también de cada persona que integra esta gran familia naranja. Cada aso¬ciado tiene la oportunidad de actuar de manera correcta, nosotros los inspiramos para que lo hagan y les damos las mejores herramientas disponibles para ello”, comenta Eduardo Valenti.

Ética obligada

Porque la credibilidad y la confianza son fundamentales para los negocios de hoy, cada día más ejecutivos se suman a esta corriente, que no es pasajera, llegó para quedarse. Ahora es momento de que la academia de igual manera prepare a los nuevos ejecutivos con esta visión de los negocios, puesto que necesitamos más universidades incorporando carreras de responsabilidad social, y en el ADN del plan de estudios de cualquier licenciatura de negocios porque un ejecutivo que no tenga clara la ética, está fuera del mercado.

La ética de los negocios es hacer lo correcto por todos los miembros de la empresa, porque un ejemplo de civilidad y buenas prácticas corporativas en el presente auguran negocios exitosos en el futuro.

Con dinero, pero sin ética

Hasta aquí comprendemos en general que es una empresa ética, pero a pesar de eso, hay firmas que aún con su poderío financiero e influencia social no se ocupan del tema por considerarlo no prioritario. La organización estadounidense Corporate Accountability International, se ha dedicado a señalar a las peores empresas, no por sus ganancias y operaciones, sino por sus prácticas que van en contra de lo que la mayoría de la gente consideraría éticamente inmoral:

  1. Uso indebido de recursos naturales
  2. Derrame de líquidos tóxicos al agua
  3. Especulación financiera
  4. Empleo de productos manipulados genéticamente
  5. Empleo de mano de obra infantil
  6. Explotación laboral
  7. Ocultar información sobre los efectos secundarios que pudieran traer el consumo o fabricación de ciertos productos
  8. Sobornos para seguir funcionando aún a costa de la ley
  9. Prácticas de mercado desleales
  10. Ignorar leyes ambientales

Ejemplos de empresas sin ética abundan, pero no es objetivo de este reportaje señalarlas. Creemos que con haber mencionado, a groso modo, algunas de las prácticas más nefastas en determinadas empresas, es sencillo que el lector las identifique e infiera.

 

Fuente: www.mundoejecutivo.com.mx / RAÚL OLMEDO GUTIÉRREZ

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