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Quiero que veas a tu alrededor hoy. Si es en un lugar donde no conoces a la gente es mucho mejor. Observa a alguien que te agrade su manera de vestir. Ahora reflexiona ¿por qué te gusta cómo se viste? ¿Fue la combinación de colores? ¿su peinado? ¿su cuidado en los detalles? ¿la manera en qué combinó la ropa? ¿su elegancia?.

Tal vez es una combinación de estos elementos. Hay algo que la hace distinta del promedio, ¿cierto? Ahora quiero que me respondas ¿se nota que esta persona invirtió tiempo en su arreglo personal?

La respuesta seguramente es sí. Una imagen agradable y atractiva, como todo en la vida, requiere de una inversión. No, no es sólo dinero. Es algo más valioso, se trata de tiempo invertido en ti mismo.

¿Por qué habrías de invertir tiempo en tu arreglo personal?

Simplemente porque se trata de ti, la persona más importante de tu vida. Nos la pasamos casi todo el tiempo apurados por las tareas que tenemos que hacer durante el día, tanto en el trabajo como en la vida personal, que muy a menudo nos olvidamos de nosotros, nos dejamos en último lugar. El descuido pronto comienza a ser una constante en tu apariencia. Eso no es bueno para nadie.

Es hora de romper varios paradigmas

  • Para vestir bien no necesitas estrictamente vestir de traje.
  • La clave para vestir bien no es tener mucho dinero.
  • Si hoy no tienes estilo al vestir debes resignarte a vestir mal. No es así.

Una de las frases más sabias de Coco Chanel fue “La moda se compra, la elegancia se aprende”. Por lo tanto puedes vestir según tus actividades y estilo de vida con elegancia, siempre y cuando aprendas algunas reglas básicas.

Por ejemplo:

  • Cuida siempre vestir apropiadamente según el objetivo de tus citas. Si tu objetivo es hacer negocios viste de manera apropiada, si tu objetivo es divertirte con los amigos es igualmente importante vestir adecuadamente a la ocasión.
  • Al hacer negocios usa máximo 3 colores. En eventos personales puedes usar hasta 4 colores.
  • Cuida la calidad de tus accesorios. Observa que dije “calidad” no el “precio” de tus accesorios. La elegancia no es ostentosa sino discreta.

Si el tener dinero fuera la clave para aprender a vestir bien entonces toda la gente que gana mucho dinero vestiría con estilo y elegancia. La realidad no es así.

“La marca de ropa que usas no te hace elegante. Es la manera en que usas la ropa lo que hace la diferencia”.

Una vez una persona me dijo “si yo tuviera dinero me vestiría bien”. La verdad es que al observar su manera de vestir no se resolvía con dinero sino con aprender qué le quedaba y qué no. Si hubiera tenido el dinero que deseaba es casi seguro que se hubiera comprado una vez más ropa que no le favorecía ni en el corte, estilo y color. En otras palabras, si no sabes qué te favorece a ti seguirás intentando verte bien pensando que una buena imagen es un tema únicamente de dinero.

¿Recuerdas que tus padres te hayan dado una clase de cómo vestir?

Es casi seguro que la mayoría no la tuvo. Yo tampoco la tuve. Vamos aprendiendo a vestir bien imitando a los demás. Lo curioso es que a veces uno puede llegar a creer que como no nació con estilo su destino es vivir así, sin la destreza para saber vestir bien. No es así. Es posible para cualquiera empezar a mejorar su imagen. El requisito más importante es tu actitud. Querer es poder.

¿Sabes cuál es el mayor obstáculo que tenemos para vestir bien? Que no nos dedicamos a diario un tiempo de calidad para arreglarnos. Queremos lucir fantásticos con tan sólo 5 minutos dedicados a nosotros. Nos dejamos en último lugar cuando somos nosotros los que hacemos posible todos nuestros resultados.

Decir que no tienes tiempo para arreglarte ni procurarte a ti mismo es una excusa muy fuerte para darte cuenta que te resistes al cambio, a crecer. Porque al final tu imagen personal habla por ti y sólo de ti.

¿Qué ganarás si empiezas a dedicar más tiempo a tu arreglo personal y manera de vestir?

  • Empiezas a darte importancia. Te sentirás diferente.
  • Los demás notan que algo está pasando en ti. Y eso te motiva.
  • Si logras mantener tu actitud y disciplina, los demás te perciben diferente.
  • Tus primeras impresiones comienzan con el pie derecho.
  • Es seguro que inspirarás a alguien a seguir tus pasos. Nunca sabes quién te está observando, así que puedes influir en tu familia y en tu trabajo.

Te invito a que la próxima vez que te veas al espejo antes de salir de tu casa tú mismo te preguntes “¿se nota que invertí tiempo en mi arreglo personal?”. Quiero que te respondas al verte a ti mismo “por supuesto”.

Fuente: www.altonivel.com.mx / Por: David Navarro / El autor es consultor en Imagen Pública y Director General de Imagen Excellence. Cuenta con más de 14 años de experiencia, en los cuales ha capacitado a altos ejecutivos y grandes empresas en áreas de la vestimenta de negocios, lenguaje corporal, protocolo ejecutivo y hablar en público.

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