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luna-terrenosLunar Embassy Corporation es una empresa de bienes y raíces afincada en Nevada, Estados Unidos, cuyo fundador, Daniel Hope reclama para sí la propiedad completa sobre la Luna y otros astros, entre ellos Mercurio, Venus y los satélites Júpiter. Hope ha hecho una fortuna gracias a la venta de terrenos en la Luna, entre sus clientes se encuentran personalidades del mundo del espectáculo, como Tom Cruise, Nicole Kidman y John Travolta, y político, entre ellos varios ex presidentes de Estados Unidos, como Ronald Reagan, Jimmy Carter y George W. Bush.

La empresa de Hope ha vendido más de 11 millones de dólares en terrenos lunares. Cada acre -4.500 metros cuadrados- del satélite se vende por un precio de 19.99 dólares, más 10 dólares de gastos de envío, 1.51 dólares de “impuesto planetario y lunar”, así como 2.5 dólares en caso de que el comprador solicite un certificado oficial de propiedad.

El “dueño” de la Luna, quien se denomina a sí mismo el  “Cabeza de queso”, desarrolló un esquema corporativo y de colaboradores para promover su empresa, que cuenta con dos empleados de tiempo completo, 27 distribuidores o vendedores externos y seis “embajadores”. Los embajadores o distribuidores autorizados deben pagar una fuerte suma de 60 mil dólares (más de 700 mil pesos), para que el “Cabeza de queso” les proporcione una licencia de vendedores oficiales, pero además, estos colaboradores deben comprometerse a comprar una cierta cantidad de propiedades lunares cada mes. Hasta el momento, seis millones de clientes le han comprado a Hope una porción de la Luna.

Elegir los terrenos no es un problema para Hope, quien simplemente se tapa los ojos y señala un punto en el mapa lunar para elegir qué terreno vender. Este empresario afirma que la razón por la que su empresa todavía no vende terrenos en Venus, Marte y  los satélites de Júpiter es porque no cuenta con un mapa fidedigno, como en el caso de la Luna, que le permita subdividir el terreno y vender las propiedades.

El Gobierno Galáctico

En 2011, Hope declaró instaurado el Gobierno Galáctico, que él mismo preside, e incluso creó su propia moneda, El Delta. Ante la crisis financiera, Hope ha ofrecido préstamos millonarios de Deltas a los países endeudados, aunque ninguna nación lo ha tomado en serio.

No obstante, Hope asegura que recientemente rechazó una oferta de 50 millones de dólares por parte de un cliente que quería comprar toda la región norte del satélite.

¿Y la legalidad?

Hope se ve a sí mismo como un visionario y argumenta que, al igual que los reyes europeos que nunca habían visto América clamaban para sí su propiedad, él lo ha aplicado a la Luna.

Desde un punto de vista “legalista” que no legal, Hope reclama que el Tratado sobre el espacio exterior firmado por los países en 1967 tiene un “hueco”, pues determina que ninguna nación podrá poseer los cuerpos celestes. Sin embargo, el “Cabeza de queso” asegura que este tratado no contempla a los individuos particulares, lo que le da derecho a reclamar la propiedad de la Luna y de otros cuerpos celestes.

En 1980, Hope envió una “Declaración de propiedad sobre la Luna” a las Naciones Unidas y esta organización internacional no le envió ninguna respuesta, lo que Hope interpretó como un éxito para su causa.

No obstante, expertos en Derecho consideran que el Tratado del espacio exterior de 1967 no permite a los individuos reclamar para sí la propiedad de los astros celestes. Según el profesor Ram Jakhu, de la universidad canadiense McGill en Montreal, “la Luna es propiedad común de la comunidad internacional, por lo que ni individuos ni Estados pueden reclamar su propiedad”. En este sentido, el profesor Jakhu señala que “el tratado es muy claro” y que establece que los derechos de los individuos no pueden prevalecer sobre los derechos y obligaciones de los Estados. “Nadie puede ser dueño de ningún tipo de propiedad en el espacio exterior”, puntualiza.

Por otra parte, Joanna Gabrynowiczi, profesora, investigadora y especialista en Ley sobre el espacio exterior asegura que es “claro que ninguna nación que haya firmado el Tratado del espacio exterior puede apropiarse la luna”. Además, la investigadora señala que China y Canadá han demandado a individuos por tratar de vender terrenos en la Luna. “La luna, al igual que el mar internacional, son propiedad común”, argumenta.

Mientras tanto, el cineasta Simón Ennis ya prepara un documental sobre Daniel Hope, el fundador de la Lunar Embassy Corporation, cuyo negocio sigue operando y vendiendo terrenos en la Luna.

¿Comprarías una propiedad en la Luna a la empresa de Hope? ¿Crees que la Lunar Embassy Corportaion es una empresa exitosa?

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