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Con la próxima inauguración de dos plantas de producción, en Irapuato y Chihuahua, la automotriz Ford mantiene firme su objetivo de seguir creciendo y generando empleos en México, asegura Gabriel López, presidente y director general de Ford México, quien niega que el acuerdo, al que llegó la firma de cancelar la planta de San Luis Potosí, haya obedecido a cuestiones políticas o a alguna presión ejercida por Donald Trump.

En exclusiva para Alto Nivel, el ejecutivo conversó sobre varios temas, entre ellos las dos plantas que inaugurará la compañía este año en el país, la próxima producción del modelo Focus en Hermosillo, el débil panorama que se observa para la industria en 2017, el incremento que han tenido los vehículos nuevos desde hace dos años y los retos que le esperan al frente de la marca del óvalo azul en México en lo que resta de este año.

Durante la charla, en el marco del 50 Aniversario del Comité Cívico de Ford de México, López se pronuncia a favor de una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) por considerar que desde que se firmó, hace casi 24 años, muchos negocios han cambiado y algunos, como el sector electrónico, ni siquiera existían cuando México, Estados Unidos y Canadá firmaron dicho acuerdo.

Alto Nivel (AN): ¿Es cierto que Ford cedió a las amenazas del presidente Donald Trump?

No. Nosotros decidimos cancelar por el cambio de segmentación. Es una cuestión de demanda; no obedece a cuestiones políticas. En el mercado americano, que es a donde destinamos cerca del 70% de nuestra producción, la segmentación ha cambiado y la tendencia se profundizará en el futuro.

Los autos de pasajeros están perdiendo espacio, mientras que el volumen de los vehículos utilitarios (SUV) y las pick-ups va en aumento. En consecuencia, tenemos capacidad disponible en la planta de Hermosillo y ahí es donde entra la producción del Focus. Los 2,950 empleos que generamos en esa planta están garantizados hacia el futuro y agregaremos 200 más, para alcanzar los 3,100 puestos de trabajo cuando lancemos la producción del nuevo Focus.

AN: ¿A qué obedece exactamente ese cambio de segmentación?

A que el precio de la gasolina en Estados Unidos se ha mantenido entre 2 y 2.20 dólares por galón. A ese nivel, las pick-ups y las SUV son más atractivos que los automóviles para el público americano. Otro fenómeno tiene que ver con el crecimiento dramático de la oferta de SUV: deportivas, menos deportivas, chicas, medianas, grandes, tipo jeep, etcétera, para potenciar el interés de los clientes. El cambio de segmentación llegó para quedarse y durará mucho tiempo. Eso nos demandó repensar y reajustar nuestra capacidad necesaria a futuro para producir autos.

AN: Pero la decisión de cancelar los trabajos en San Luis Potosí se dio en un momento coyuntural con las declaraciones de Donald Trump…

Sí, pero no hay nada concreto. Lo que se ha dicho son palabras, muchas palabras. Una política económica o empresarial de negocios no se hace basada en especulaciones. Lo que necesitamos es entender cómo estas intenciones se convierten en hechos y en realidades.

La responsabilidad de los líderes es hacer oídos sordos a las especulaciones y trabajar con realidades; lo peor que podríamos hacer es alimentar las especulaciones. Por supuesto que no nos gusta la decisión que tomamos porque afectó muchas expectativas, pero desafortunadamente tenemos que trabajar con realidades y ajustar la compañía a esas realidades que vivimos.

AN: ¿Qué le dice a la gente que piensa que Ford se va de México?

Que miren lo que es Ford en México. Tenemos cuatro plantas, empleamos a 9,000 personas y trabajamos con 125 distribuidores, cada uno con un promedio de 100 empleados; así que son otras 12,500 familias que dependen de nostros. Además, somos los que más materiales de producción compramos en el país: 12,000 millones de dólares (mdd) en partes por año para nuestras plantas, no solo de México, sino del mundo.

Tenemos dos plantas en construcción, con una inversión de 2,500 mdd y en las que vamos a emplear 3,800 personas adicionales. Por otro lado, hace 50 años comenzamos la construcción de 212 escuelas, por las que han pasado 1.6 millones de niños, 80,000 niños todos los días.

AN: Pero está claro que Trump no quiere nada con México

Insisto: no hay nada concreto. Los dos gobiernos van a renegociar el TLCAN; ambos se están preparando para eso. México ha llamado a un periodo de consulta a todos los sectores, no solo a la industria automotriz, porque el TLCAN comprende muchos sectores de la economía. El gobierno mexicano se prepara para esa ronda de discusiones y suponemos que el gobierno americano sabe ya, de alguna manera, de qué se quiere discutir, pero creo que todavía hay muchas especulaciones y con especulaciones no se construye un futuro.

AN: ¿Cuál es el estatus que guardan las plantas de Ford en México?

Tenemos la planta de Hermosillo, en Sonora, donde producimos Fusion, Lincoln MKZ y los dos derivados híbridos de esos vehículos. Somos los únicos que producimos autos híbridos en México. En Cuautiltán se produce el Fiesta y tenemos dos plantas de motores en Chihuahua, cuya capacidad ampliamos recientemente. En una producimos 400,000 motores de 4 cilindros de gasolina al año y en la otra 250,000 motores V8 diesel para la serie F americana (F-350 y F-450).

AN:  ¿Y qué viene después de haber cancelado los planes de San Luis Potosí?

Las dos plantas que ya mencioné: una en Irapuato, que producirá, a partir de junio, dos transmisiones de última generación, lo que supone una producción aproximada de entre 500,000 y 600,000 cajas automáticas al año y exportará transmisiones a la India, China, Europa, Sudamérica y Estados Unidos. Además, suministrará, en algún momento, a Hermosillo y Cuautitlán. La otra es la de Chihuahua, que producirá motores de tres cilindros a finales de este año.

AN: ¿Resultará atractivo exportar transmisiones o motores a Estados Unidos después de la renegociación del TLCAN, o Ford estaría dispuesto a pagar un impuesto de 35%?

El proceso de revisión y discusión del Libre Comercio es bastante largo. No va a ocurrir del día a la noche y cada uno de los gobiernos participantes –al menos conozco lo que ocurre del lado mexicano– se están preparando.
El NAFTA tiene casi 24 años de vida y sí necesita una revisión, una actualización, porque el mundo cambió mucho en 24 años. Ahora hay cosas que no existían 24 años atrás o algunos segmentos de negocios eran embrionarios, como el comercio electrónico; en consecuencia, hace falta revisar el tratado.

AN: ¿Cómo observa Ford el panorama para la industria automotriz en 2017?

Cuando miramos el último trimestre de 2016, observamos señales de debilidad en el mercado. El promedio de la industria corría a un ritmo anualizado de poco más de 1.7 millones de unidades sin anualizar y, por supuesto, desestacionalizado, para quitarle el efecto de la demanda a fin de año. Cuando miramos desde la misma perspectiva el mes de enero, que corrió a un ritmo de 1.55 millones de unidades, parecería que hay signos de debilidad.

AN: ¿Cuáles son las causas de estas señales de debilidad?

Están más que explicadas por los cambios que han ocurrido, no solo por la incertidumbre, sino por la situación general que, por supuesto, tiene una afectación, una correlación casi directa con la confianza del consumidor, que entre diciembre y enero cayó casi 20 puntos.

Eso, sumado a los aumentos en los precios de la gasolina y su efecto sobre el resto de los bienes, al incremento de la tasa de interés que ya se refleja en los nuevos créditos, al aumento en los precios de los automóviles, porque desafortunadamente la industria automotriz tiene un componente muy importante de costo en dólares; sobre todo, las materias primas, sin importar el país donde se compren. En consecuencia, la devaluación de casi 40% en los últimos 24 meses ha elevado el precio en pesos de los autos en el mercado doméstico.

AN: ¿En qué porcentaje han aumentado los precios de los vehículos nuevos?

En todo el año pasado, aproximadamente 6%, y en lo que va de este año es casi otro 4%. Entonces, cuando sumamos lo del año pasado con lo que va de este año, más lo de 2015, hablamos de un aumento en pesos de más de 10%. En dólares, los autos son más baratos de lo que nunca fueron, pero los ingresos de los mexicanos no están en dólares. De alguna manera, la industria tiene que ir recuperando su nivel de precios en dólares, porque los costos están altamente relacionados con contenido en dólares.

AN: ¿Cuál es el principal reto que enfrenta Gabriel López en 2017?

El primero seguirá siendo el tipo de cambio, porque es un tema desafiante y porque hay que ir regulando el plan de ventas con lo que veamos en la demanda del mercado, para asegurar que proveamos un negocio sólido y rentable a los distribuidores; en momentos de alta volatilidad, eso es bastante difícil de lograr.

Otro, por supuesto, será lanzar las dos plantas (Irapuato y Chihuahua) con los niveles de calidad, de entrega de producción y de costos a los que nos comprometimos.

Fuente: www.altonivel.com.mx / Por Jorge Arturo López

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