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(CNNExpansión) Carlos Jiménez consulta casi a diario la cotización del dólar. Por eso, cuando entre mayo y junio comenzó a aumentar continuamente el tipo de cambio, su preocupación era cada vez mayor. Por la naturaleza de su negocio, un dólar más caro significa mayores costos en la fabricación y en la venta de sus productos.

“Vimos que estaba subiendo y se estaba quedando a nivel alto”, dice Jiménez, director general de B. Braun Aesculap, una firma alemana de dispositivos médicos que importa 95% de los productos que vende en México, y que también fabrica algunos de ellos en el país.

“Eso lo estoy viendo desde abril, mayo, que empecé a meterme más y a buscar identificar cómo va a estar el tipo de cambio para el próximo año, qué vamos a hacer y cómo lo vamos a manejar”.

Desde 2014, el dólar se ha fortalecido frente a prácticamente todas las monedas del mundo ante la posibilidad de un alza de tasas de la Reserva Federal.

Como consecuencia, el tipo de cambio interbancario comenzó a tocar máximos históricos: de haber comenzado el año en 14.81 pesos, para el 28 de agosto había llegado a un récord de 17.16 pesos, aunque para el 3 de noviembre había bajado a 16.73 según cifras del Banco de México.

Este aumento fue un golpe para las empresas que utilizan insumos importados cotizados en dólares, o para las que traen del exterior los productos que venden en México.

Varias empresas que compran insumos cotizados en el billete verde comenzaron a aumentar sus precios, entre ellos, los competidores de B. Braun, explica Jiménez.

Sin embargo, la compañía de origen alemán decidió soportar la presión y ofreció otras opciones a sus clientes, como dar un mayor servicio u ofrecer material en consignación.

“Vimos que no hay una variación tan clara de a dónde van el dólar y el euro, por eso nosotros mantuvimos todavía los precios, estamos absorbiendo las pérdidas y lo que estamos haciendo a nivel central para limitar las pérdidas es el tema de la cobertura (un mecanismo financiero para asegurar el tipo de cambio a valor presente para realizar operaciones futuras)”, agrega.

A pesar de esto, asegura que para 2016 un aumento de precios será inevitable.

El sector de dispositivos médicos al que pertenece B. Braun Aesculap, que en 2013 alcanzó una producción en México equivalente a 14,360 millones de dólares, es sólo una de las muchas industrias donde se sintió el golpe de la fuerte depreciación del peso frente al dólar que se ha mantenido durante gran parte de 2015.

La industria textil, petroquímica, de bienes de capital, las panificadoras y las automotrices, entre otras, tuvieron que enfrentar un dólar más fuerte en sus costos.

“Si sacaras lo que es la depreciación (del dólar), ese es el impacto (en nuestros costos)”, dice Patricio Gutiérrez, presidente de la Asociación Nacional de la Industria Química.

“Aún nos espera el agotar los inventarios que habían estado con poca movilidad este año”, explica Rodrigo Alpízar, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación.

POSTERGAR LO INEVITABLE

Las firmas agrupadas en la Cámara Nacional de la Industria del Vestido afrontaron el alza en el tipo de cambio a través de las coberturas que contrataron sus proveedores, reduciendo sus márgenes y compartiendo descuentos con el comercio organizado a fin de mantener la producción.

Sin embargo, después de casi nueve meses, y con el dólar fortalecido frente al peso, ya no quedó mucho espacio para seguir conteniendo un alza en los precios.

“Los márgenes, a estas alturas del año, ya no dan para contener precio o compartir descuento”, dice José Manuel Martínez, director general adjunto de la organización.

“Lo que se privilegió en la industria fue mantener las fábricas trabajando, pensando que era un asunto más coyuntural”, explica.

“Este año se ha hecho gala de toda la creatividad e ingenio que pueda haber”.

Esto implicó buscar nuevas máquinas que hicieran más con menos y reconvertir los equipos para ahorrar agua, energía eléctrica y químicos.

Las empresas afiliadas tenían originalmente la idea de no aumentar precios y que cada una negociara con sus respectivos clientes. Sin embargo, una camisa para la temporada de invierno utiliza más material que una prenda de verano, por lo que la propia naturaleza de la mercancía y del negocio obligará a un aumento de precios a los consumidores hacia el cierre del año.

SIN IMPACTOS EN EL CONSUMIDOR

Con una depreciación de más de 12% del peso frente al dólar en lo que va del año, los analistas han estado atentos a un posible traspaso del aumento de los precios a los consumidores.

Sin embargo, el Índice de Precios al Consumidor ha tocado mínimos históricos durante varios meses. Hasta la primera quincena de octubre, la inflación general llegó a una tasa anual de 2.47%, una cifra inferior al objetivo del Banco de México.

Aunque muchas industrias vieron un alza en el costo de los insumos relacionados con el tipo de cambio, se beneficiaron de la caída en el precio de otros rubros.

Por ejemplo, al inicio de este año, el gobierno eliminó el cobro de la larga distancia. También han bajado los costos de la electricidad y las tarifas de telefonía móvil, y dejó de subir el precio de la gasolina como resultado de las reformas energética y de telecomunicaciones que impulsó el gobierno federal.

Eso compensó el hecho de que algunos bienes importados o con componentes de importación hayan aumentado de precio.

“No ha habido un aumento en la inflación por distintos factores: la economía todavía presenta algunas debilidades, y en ese contexto de demanda agregada (la suma del gasto total que están dispuestos a realizar los consumidores, las empresas y el gobierno) relativamente débil es difícil para los comerciantes traspasar el aumento en precios”, dice Carlos Serrano, economista en jefe para México de bbva.

“Hay una serie de choques que hacen que baje el precio de algunos bienes, lo cual (también) lo ha contrarrestado”, agrega.

Para Walmart de México, la mayor cadena de autoservicio del país, el tipo de cambio todavía no ha tenido un impacto para los consumidores, y para evitarlo pacta los precios desde antes con los proveedores.

“Nuestra planeación nos permite realizar compras y pactar precios con mucha antelación”, dice Antonio Ocaranza, director de Comunicación Corporativa de Walmart para México y Centroamérica. “Por otro lado, tenemos ahorros y eficiencias en otros rubros de nuestra operación que nos ayudan a reducir presiones sobre los precios”.

A diferencia de los niveles mínimos históricos de los precios al consumidor, los precios para los productores sí se han incrementado y hasta septiembre habían crecido a una tasa anual de 3.47%.

En la industria panificadora aumentaron los costos de algunos de los productos que utiliza, como el chocolate, pero se benefició de la caída de otros, como el precio del trigo.

“Se dio un efecto curioso, porque a la par de que subió el tipo de cambio, los precios internacionales de los granos bajaron, y nuestro principal insumo dentro de la panadería es la harina de trigo, que en su mayoría en este país se consume del extranjero”, señala Érick Navarrete, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora.

Sin embargo, para la armadora de origen japonés Nissan Mexicana, que en 2014 produjo 805,871 vehículos, sí hubo una afectación en el precio de los insumos que utiliza en su producción.

“La depreciación del peso con respecto al dólar ha generado presiones hacia los costos establecidos para los autos que se comercializan en México, ya sean importados o de producción nacional, así como en el precio de las partes relacionadas con la producción de dichos vehículos”, dice Herman Morfin, director de Comunicación Corporativa de la armadora.

Para enfrentar el impacto, la firma automotriz trabaja con las autoridades para generar incentivos que permitan un mayor desarrollo local de la proveeduría de materias primas, a fin de evitar un freno a la industria.

Pese a los mayores costos que enfrentan los fabricantes, los expertos descartan un golpe importante a la inflación en lo que resta de 2015 y para 2016, ya que la depreciación del tipo de cambio únicamente afectará los artículos de importación.

Esto no significa que las preocupaciones hayan desaparecido para los empresarios.

La Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos, a la que pertenece B.Braun, discutió si debía tomar una posición en torno al impacto del tipo de cambio.

Algunos miembros decidieron no abordar el tema al igual que en muchas otras industrias, como la automotriz, donde la postura y las medidas que se tomen frente al alza del dólar dependen de cada empresa.

Jiménez, director de B. Braun Aesculap, opina distinto. Para él, es necesario discutir el tema y compartir la situación que atraviesa la industria, pues asegura que habrá un aumento de precios en algún momento y se requiere delicadeza para tratar el tema.

“Es una situación que si no sabemos dialogar bien con nuestros clientes, se va a tornar difícil para ellos”, dice. “Tenemos que expresar las necesidades de cada lado”.

El reportaje completo se publicó en la edición 1179 de la revista Expansión.

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Fuente: CNNexpansion /

Por: Yussel González

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