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La vida cambió para miles de millones de personas en el mundo tras la llegada de la pandemia. ¿Has pensado que tus hijos y tus nietos leerán sobre esto en sus libros de historia en 20, 50, 100 años? Es un momento sin precedentes en la era moderna, y tras el cual no habrá vuelta a la “normalidad”.

Estamos en un cambio de era, y de cómo actuemos depende nuestro éxito a través de ésta y nuestra evolución como humanidad tras su despedida.

Uno de los recursos más empleados en la academia, la oficina, la política y las relaciones sociales son las conferencias en línea. En medio de la crisis económica más grande del siglo, un puñado de negocios como Zoom y Google Meet se atrevieron a crecer, y otros nuevos se sumaron rápidamente al mercado, como Facebook Room. Ahora tú y yo trabajamos todos los días en línea, y vamos descubriendo maneras efectivas de interacción.

Todos tenemos nuestra propia experiencia. ¿Cuál es la tuya? A mí me ha tocado dirigir y tomar clases en licenciatura y posgrado, así como sesiones web de distintos temas; además de la serie de reuniones diarias de trabajo. Haciendo un ejercicio estadístico el día de hoy, noto que he sumado de unas ochenta a cien horas de reuniones online en seis semanas, e interactuado con varios cientos de personas.

Entre mi propia experiencia y la de mis colegas, hemos ido anotando cuáles son los tipos de personas con los que nos topamos cada día… y cuáles son las cosas que nos hacen difícil (o agradable) este trabajo. Aquí algunos de los personajes más recurridos. Ahora dime… ¿cuál de estos eres tú?

1. El Fantasma

Este personaje parece que está, pero no está. En general se conecta puntual y se encarga de saludar en voz alta, para que todo el mundo vea y sepa que allí está. Una vez que ha “checado tarjeta”, quita su cámara y su micrófono y no vuelve a decir ni pío el resto de la reunión. Probablemente está en la cocina, o jugando un videojuego, o tomando una siesta.

Se ha sabido de casos extremos en donde deja una fotografía a la vista para aparentar su presencia, aunque raramente cumple su objetivo. A veces se acaba la reunión y sigue prendida su compu, echando por la borda todo su esfuerzo para esconder sus negras intenciones.

Solución: No se vale hacer trampa. Hay que estar donde hay que estar.

2. El Pulpo

Este individuo aprovecha la reunión para hacer otras siete cosas al mismo tiempo. Mientras “escucha” al jefe o al profe, revisa su correo, hace su tarea, ve una película o chatea con la novia. Es un multitask consumado, que no puede quedarse quieto dos segundos.

Él cree que nadie se da cuenta, pero cuando le preguntan pone ojos de camaleón y no sabe para dónde mirar en lo que encuentra la ventana correcta.

Solución: Hay que apagar la cámara y limitar a dos las actividades simultáneas.

3. La Gallina

La gallina es una variante del pulpo, es un multitask no por decisión, sino por genética. La gallina es padre o madre (casi siempre la segunda) que tiene niños en casa, y mientras accede a la reunión cambia un pañal, prepara la comida y hace la tarea de sus pequeños, mientras intenta mantener una cara amable y tranquila. Se puede distinguir por el humo que constantemente sale de sus orejas.

Solución: No hay solución real. Hay que ser transparente con la situación, pues todos comprendemos lo difícil que es estar en cuarentena con hijos pequeños. Procura peinarte y ponerles una actividad tranquila en la que puedan entretenerse. Sí, ya sé que no va a funcionar. Estamos contigo.

5. El Yo-Yo

El Yo-Yo es la contraparte extrema del humilde. Su característica es la intensidad. Se prepara perfectamente, tiene en su casa un escenario impecable para sus llamadas y hasta se puso perfume, por si acaso. Como resultado, siente la necesidad de participar constantemente e interrumpir la reunión con sus opiniones, preguntas, iteraciones, ideas y ocurrencias. Es el que levanta la mano para recordarle al profe que no ha pedido la tarea.

Solución: Las reuniones en línea pueden ser estresantes; hay que estar en ellas y participar de manera razonable y prudente, sin llamar excesivamente la atención, sin alargarse innecesariamente y respetando el tiempo de los demás. A menos que seas el conferencista principal, hay que escuchar mucho más de lo que se habla.

6. El Joker

El Joker es el bromista del grupo y, como lleva encerrado casi dos meses, tiene una urgente necesidad de hacer el payaso. Hace bromas de mal gusto (¡Píquele ctrl+F4, profe!) y hace miserable la vida de todo el mundo.

Solución: A nadie daña algo de buen humor, pero recuerda que las bromas no siempre se trasladan bien al mundo virtual. Por ahora, hay que controlar ese impulso.

7. El Analfabeta

¿En dónde le pico? ¡No se abre! ¿Quién me pasa la clave? El Analfabeta se niega a aprender a usar la tecnología y sigue creyendo que es justificable (o hasta gracioso) cometer errores y empezar tarde las reuniones. Aunque ciertamente todos tuvimos un par de semanas de caos y aprendizaje, a estas alturas ya deberías saber manejar, generar, entrar y controlar una reunión en línea en cualquiera de las plataformas principales. ¿Generación X, millennial o centennial? No tienes excusa.

Solución: Ponte serio y aprende a usar las plataformas. Si hace falta, genera reuniones de prueba con alguien de confianza para saber compartir tu pantalla, apagar los micrófonos o enviar un documento. Saber manejar una videoconferencia se ha convertido en una habilidad de negocios tan esencial como enviar un correo o manejar una agenda.

8. El Profesional

El Profesional, gracias a Dios, se encuentra cada vez más presente en la selva digital. Es el personaje que, sin ser un genio de la informática, cumple los requisitos mínimos de interacción y contacto: genera la reunión e invita a los asistentes; está a tiempo, arreglado y con un fondo agradable. Abre y cierra su micrófono cuando habla o deja de hablar, está presente (en cuerpo y mente) y escucha sin interrumpir. Es el usuario ideal, que debe ser la referencia habitual para todo el mundo.

Solución: Hay que aprender esto, y pronto: la situación que vivimos dejó de ser “emergente” o “rara” hace un mes. Hoy es la manera habitual, normal, en que trabajamos. Aunque eventualmente terminaremos la cuarentena, el trabajo y el aprendizaje en línea serán la nueva gran tendencia: una herramienta que ha llegado para quedarse. Así que ¡ponte las pilas! Es la soft skill que domina el horizonte de corto y mediano plazo en los negocios en todo el mundo. ¡No te quedes atrás!

Fuente: entrepreneur.com