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Como una sensación de llegar tarde, de no alcanzar el tiempo de llegar o terminar, sin tomar descansos; si siempre estás corriendo puede ser que el estrés te está acechando. Las formas como se expresa el estrés es tan variada, que a veces nos acostumbramos a sus efectos como si fueran parte integral de nuestra vida.

El estrés es una defensa natural que nos ayuda a sobrevivir, pero los síntomas de la tensión prolongada producen consecuencias perjudiciales para nuestra salud. Y van desde una fuerte incapacidad de tomar descansos, de organizar el tiempo, a una perturbación como la ansiedad, el miedo, momentos de vacío, temor a los juicios, inseguridad, insomnio, cansancio o sentimientos de incapacidad.

Para cada persona es diferente, lo que es estresante para alguien puede no significar nada a otra, la reacción de cada uno está ligada a la genética, el temperamento, la personalidad, la manera de entender, asimilar las situaciones o tener buenos hábitos. En cualquier caso, si sospechas que algo diferente está sucediendo en tu cuerpo o en tu mente, el estrés te está acechando.

Y aunque no se clasifica como enfermedad, desde hace algunas décadas se ha observado que los factores emocionales provocados por el estrés llenan los hospitales de pacientes con síntomas de hipertensión, lesiones coronarias, dolores de cabeza, ansiedad y depresión, entre otras tantas.

Los científicos tienen varias sugerencias que se pueden practicar para mantener la mente y cuerpo relajados:

1. Salir a caminar diez minutos. Caminar es una de los remedios mas antiguos que se conocen para liberar la tensión.

2. Tomar diez minutos al día para meditar o visualizar una escena placentera. Ya se ha demostrado que disminuyen los efectos físicos y emocionales del estrés, y activan la capacidad de rejalarnos y ser más creativos.

3. Respirar profundamente al menos durante cinco minutos. Según las investigaciones, la respiración profunda beneficia directamente el sistema nervioso parasimpático, que nos ayuda a calmarnos y reduce la presión arterial.

4. Acercarse a árboles y plantas. Experimentos han demostrado que el contacto con la naturaleza nos induce a relajarnos de manera instantánea, aumenta los niveles de oxígeno en la sangre, ayuda a aliviar la tensión muscular y se mejora la circulación.

5. Escribir de cosas por las que nos sentimos agradecidos. De acuerdo a estudios se ha encontrado que la gratitud produce mayor entusiasmo en aquellas personas que la practican diariamente, disminuye la hormona del estés y fortalece el sistema inmunológico.

6. Evitar las computadoras y los celulares por las noches. Se ha comprobado que el uso prolongado de estos aparatos está asociado al estrés, la falta de sueño y la depresión.

7. Comer alimentos con potasio. Ayudan a regular la presión que aumenta en los momentos de estrés. Así que está demostrado que comer un plátano puede ser un remedio natural para combatir los efectos del estrés.

Si durante mucho tiempo has estado inmerso en las prisas y corriendo, es momento de entender que cualquier sensación de malestar, es una llamada de atención del estrés. Existen muchos otros remedios científicos que nos ayudan a superar sus efectos, lo importante es encontrar alguna actividad que ayude al cuerpo y la mente a encontrar la paz y la calma, así como mantener hábitos simples como dormir al menos ocho horas y seguir una dieta sana.

Fuente: www.mundoejecutivo.com.mx / Por: CLAUDIA CORATELLA

 

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