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El Banco de México (Banxico) actualizó recientemente su portal de datos con nuevas cifras estimadas para enero de 2017. El banco central mexicano reportó una inflación anualizada de 4.72%, un considerable salto desde el nivel de 3.36% en que se encontraba el mes anterior. Pero, ¿qué significan estos datos?

La inflación hace referencia al aumento de los precios de los productos y servicios de una economía en un periodo de tiempo concreto. Así pues, cuando se habla de una inflación anual en porcentaje y para un periodo determinado, significa que todos los productos de la economía aumentaron de precio en ese porcentaje para ese lapso temporal.

La inflación se puede ejemplificar así: un huevo costaba, al inicio del año, 10 pesos. Si el banco central anuncia que la inflación para ese año fue de 24.5%, entonces el mismo huevo costaría, al final del año, 12.45 pesos. Aunque este es el principio fundamental, siempre hay que recordar que la inflación reportada por Banxico representa un incremento promedio de todos los productos de la economía, por lo que algunos bienes pudieron haber subido, otros bajado, y unos más no haber modificado su precio.

La inflación es un indicador económico que mide el cambio en el precio de los productos de una economía, en un periodo de tiempo

La inflación se ve afectada por un número de factores muy diverso. Un menor rendimiento de la economía, el incremento de salarios, un aumento al costo de insumos y el desempeño de una moneda contra otra pueden ser motivo para un aumento o decremento de la inflación. Ya que este indicador explica la relación entre el dinero y los bienes y servicios de una economía, cualquier factor que altere a uno u otro es una potencial causa de inflación.

La pregunta más importante es, entonces, ¿cómo nos afecta la inflación? De principio, la inflación no es buena ni mala, sólo mide el esperado incremento o decremento de los precios. El objetivo de gobiernos y empresas por igual es que la inflación sea paulatina y predecible, para poder ajustar sus acciones adecuadamente.

El problema surge cuando la inflación (o su contraparte, la deflación) es descontrolada y radical. Casos como el de Venezuela y la Alemania post-Segunda Guerra Mundial son testigos de los devastadores efectos de un cambio incontrolable en el nivel de precios. Además, empieza a afectar a los individuos cuando supera el incremento a su salario, lo que efectivamente reduce su poder adquisitivo.

La inflación es, en su raíz, una forma de medir el comportamiento del sistema monetario; y siempre que se perciba a la inflación como mala o negativa hay que recordar que es un simple reflejo de las acciones de quienes conformamos la economía.

Fuente: www.mundoejecutivo.com.mx /

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